Ensayo para Expo digital Sigrid Alvarez Memoria y Esperanza

Sigrid Alvarez –Zenki- y sus Maravillas, en Memoria y Esperanza

Ensayo y presentación de la Doctora en Historia del Arte. Ana Meléndez Crespo de La Universidad Autónoma Metropolitana. UAM Azcapotzalco.

Sigrid Alvarez –Zenki- y sus Maravillas, en Memoria y Esperanza

 

La idea de una colección en el  Cuarto de Maravillas o Gabinete de Curiosidades -como aquellos de carácter ilustrado que, aún en el Siglo XVIII, exponían objetos naturales, místicos y exóticos, de los más lejanos lugares del mundo-  le viene  bien al abanico de seres humanos, animales y objetos de todo género y naturaleza, entre los que destacan algunos raros o extraordinarios,  que Sigrid Alvarez Cariaga ofrece en dual exposición: en línea y presencial, en la Casa de la Libertad, dentro del 17º Festival Internacional de Cine de los Derechos Humanos, “Memoria y Esperanza”, de Sucre, Bolivia.

La convivencia entre  la naturalia, o producciones de la naturaleza, y la artificialia, o producciones del ser humano, dotadas de una hibridez  técnica y conceptual que resultaría desconcertante  en los cánones museológicos convencionales, como propuesta estética plural plantea el reto de una presentación ajena a moldes comunes del arte, dado que nos conduce  por el  microcosmos de la representación zoológica invertebrada -con insectos asociados  al pensamiento oriental, a la morfología mimética o  la  tornasolada transparencia natural- y por las rutas de los  simbólicos arquetipos psicoanalíticos junguianos,  la mitología grecorromana   y las filosofías oriental y andina, donde  cabe desde lo imaginario, fantástico y onírico, hasta lo metafísico del poder mental  y  los fenómenos parasicológicos atribuidos al ser humano.

Aquí, se une y se confronta, lo plural y lo singular. Lo macro y lo micro. Lo conocido y lo desconocido. Lo concreto y lo abstracto. Lo material y la idea. La fábula y la imaginería  grutesca. Lo minimalista y lo barroco. Lo filosófico oriental y lo filosófico aymara. Lo monocromático y lo cromático. Lo pincelado y lo esgrafiado. Lo empastado y lo corroído. Lo plano y lo tridimensional.

Si bien el antiguo Gabinete de curiosidades era un espacio donde  objetos extraños,  seres sui generis e incluso monstruosos,  se exhibían para el disfrute del espectador y estímulo a su imaginación, aunque también para el análisis o estudio científico, agrupando animales, plantas y minerales, su traslado conceptual al arte bidimensional pictórico y grabado de nuestros días, es pertinente, ante la diversidad de expresiones y variopintas ideas, complejas y plurales, como lo contenido en esta muestra.

Es así, porque a Sigrid le impulsan motivaciones filosóficas profundas y el  pensamiento del ser unido a la naturaleza y al conocimiento profundo de la esencia humana. Como un espejo,  sus obras reflejan principios, estados de ánimo, pulsiones, actos vitales, percepciones,  sueños, ideas, mitos, creencias, destino,  finitud, eternidad, temores, recelo, cautela, esperanzas, todo ello vigente en el aquí y el ahora de cualquier dimensión y ubicuidad existencial.

Difícil es clasificar o tipificar obras de tal temperamento, empero ciertas técnicas y materiales aplicados o  la presencia de específicos signos icónicos permiten plantear asociaciones simbólicas, incluso en obras aparentemente  unívocas.

Por ejemplo, la presencia reiterada de  insectos suele apelar a la memoria o sugerir  creencias  ancestrales. La libélula, per se, posee una vis de exotismo;  mientras el escarabajo, un referente esotérico, y las polillas, la premonición del mal agüero. En tal sentido,  sin importar si  la primera es una anisóptero; el segundo, un coleóptero; y,  la tercera, un lepidóptero, por el mero hecho de pertenecer a la especie  insectos con o sin vis simbólica, han sido huéspedes selectos de los Gabinetes, como  ahora son distinguidos personajes del papel de arroz y los sutiles trazos y cromatismos, ejecutados por las manos  de esta ingeniosa artista paceña. Y puede ser que, asociando tan veloz y  súbito vuelo, y las inestables flamas de una antorcha, nos conduzca, vía una xilografía, al valor de la Libertad de la nación.

Entre un Pegaso y un hipocampo la relación es etimológicamente cercana porque ambos asumen la categoría de caballos. En la mitología griega, el primero  tira el carro de fuego de Apolo, y el otro jala el carro de Poseidón. En la filosofía china el caballito de mar  es considerado una especie de dragón, símbolo de fuerza y de buena suerte. En su Cuarto de Maravillas, Sigrid  les ha conferido un sitial privilegiado  sobre el lienzo, en medio de la burbujeante espuma de llamativos bucles azules y dorados, en acrílico.

La representación de los estados anímicos humanos  es antiquísima. Lo demuestran las imágenes  rupestres. Acá, la artista los contrasta  en su crítica  a los padres violentos, que  aún educan a sus hijos con un fuete de cuero y tres puntas, llamado Kimsacharani y que, en la escena,  colgado de un psicodélico muro, cual atemorizante signo de corrección, provoca  azoro y  rechazo en dos niñas, emblema del angelito obediente con Alitas de dios, y el diablillo rebelde.

En la misma vía alusiva al barroco cristiano, que tanto impactó a la pintura y la arquitectura andina, Sigrid -aplicando latón cromado- traspone significados para darle un nuevo sentido al sagrado corazón y  tornarlo un Corazón Humano que debe cuidar de toda niña, inocente por naturaleza y, por tanto,  merecedora de trato digno, hasta su arribo a la futura maternidad, en que, a su vez, será la Albacea de sus propias wawas, en el contexto de una nación rica en naciones, bajo la multicolor bandera, confeccionada  a mano por Sigrid.

El mismo corazón,  al incorporar una llamerada, se vuelve espíritu animador de Premoniciones, que siguiendo una serie de latidos simbólicos a manera de flechas indicadoras de los nuevos caminos, traducen, según el pulso artístico que nos ocupa,  la  idea filosófica  sobre el devenir y la esperanza.

Hilo conductor entre seres  humanos y sus recuerdos, necesidades y congojas, es el festivo entorno de esferas y multicolores círculos de salida  y regreso al núcleo del origen: memoria de los niños Tantawawita  entre  las aguas primordiales maternas; las Ideillas de  pequeños sedentes  pensantes; o el vital elemento que en Sueños de Oxígenación,  aún en vigilia, han anhelado millones personas afectadas por el coronavirus.

El cerrojo y llave dorada de este Cuarto de Maravillas o Gabinete de Curiosidades de Sigrid Álvarez son sus místicos Daruma, el patriarca zen que llevó la doctrina de Buda de India a China y, luego,  por el monje Dogen llegó a Japón. Resueltos a tinta y en papel de arroz, con caligrafía y técnicas asiáticas, o en acrílico u óleo sobre tela, sus Daruma la han llevado, con su nacionalidad boliviana en alto,  a participar varias veces en el Festival Omatsuri de la Sociedad Japonesa, por  lo cual Sigrid ha recibido como digno reconocimiento de la comunidad zen, el nombre de Zenki.

Ana Meléndez Crespo

Dra. en Historia e Historia del Arte

UAM Azcapotzalco, Ciudad de México

 

 

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